miércoles, 22 de febrero de 2017

Martirologio Romano 22 de febrero


LA CÁTEDRA 
DE SAN PEDRO EN ANTIOQUÍA



Tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia;
y las puertas del infierno no prevalecerán contra ella;
y a ti te daré las llaves del reino de los cielos.
(Mateo 16, 18-19)

  • En Antioquía, la Cátedra de san Pedro Apóstol en Antioquía, donde por primera vez comenzaron los fieles a llamarse Cristianos.
  • En Faenza de la Emilia, el triunfo de san Pedro Damián, Cardenal y Obispo de Ostia y Confesor, de la Orden Calmaldulense, célebre en doctrina y santidad, a quien el Papa León XII declaró Doctor de la Iglesia. Su fiesta se celebra el día siguiente.
  • En Salamina de Chipre, san Aristión, que, según atestigua san Papías, de quien enseguida se hará mención, fue uno de los setenta y dos discípulos de Cristo.
  • En Hierápolis de Frigia, san Papías, Obispo de la misma ciudad, que fue discípulo de san Juan el Anciano, y compañero de san Policarpo.
  • En Arabia, la conmemoración de muchísimos santos Mártires, a quienes, imperando Galerio Maximiano, quitaron la vida cruelísimamente.
  • En Alejandría, san Abilio, Obispo, que constituido segundo Obispo de aquella ciudad después de san Marcos, desempeñó con insigne virtud el ministerio pastoral.
  • En Viena de Francia, san Pascasio, Obispo, preclaro por la doctrina y santidad de vida.
  • En Ravena, san Maximiano, Obispo y Confesor.
  • En Cortona de Toscana, santa Margarita, de la tercera Orden de san Francisco, que con admirable penitencia y copiosísimas lágrimas lavó incesantemente las manchas de su vida pasada. Su cuerpo, milagrosamente incorrupto, despide un olor suavísimo, y, esclarecido con frecuentes milagros, es allí mismo honrado con gran veneración.
Y en otras partes, otros muchos santos Mártires y Confesores, y santas Vírgenes.

R. Deo Gratias.




LA CÁTEDRA DE SAN PEDRO 
EN ANTIOQUÍA

La Iglesia celebra en este día la toma de posesión, por San Pedro, del obispado de Antioquía. Bien merecido tenía esta ciudad de que su primer obispo fuese el Príncipe de los apóstoles y Vicario de Jesucristo, pues en ella los fieles hacíanse cada vez más numerosos, y allí, por vez primera, tomaron el bello nombre de cristianos que han conservado después. San Pedro trasladose posteriormente a Roma y estableció en ella su sede episcopal definitiva.

martes, 21 de febrero de 2017

La Religión Demostrada XXI: Las Relaciones entre la Iglesia y el Estado








LA RELIGIÓN DEMOSTRADA


LOS FUNDAMENTOS DE LA FE CATÓLICA
ANTE LA RAZÓN Y LA CIENCIA



P. A. HILLAIRE


Ex profesor del Seminario Mayor de Mende
Superior de los Misioneros del S.C.







DECLARACIÓN DEL AUTOR

Si alguna frase o proporción se hubiere deslizado en la presente obra La Religión Demostrada, no del todo conforme a la fe católica, la reprobamos, sometiéndonos totalmente al supremo magisterio del PAPA INFALIBLE, jefe venerado de la Iglesia Universal.

A. Hillaire.





QUINTA VERDAD

LA IGLESIA CATÓLICA ES LA ÚNICA DEPOSITARIA DE LA

RELIGIÓN CRISTIANA



IV. RELACIONES ENTRE LA IGLESIA Y EL ESTADO

Habiendo querido Jesucristo reunir a todos los hombres en una misma familia, instituyó su Iglesia en la forma rigurosa de una sociedad perfecta, independiente y perpetuamente visible. Los hombres que quieren salvarse deben ingresar en esta sociedad divina y observar sus leyes. Hemos demostrado ya estas dos verdades esenciales.

Por otra parte, el cristiano, como ser social, pertenece a una sociedad civil, amada igualmente por Dios.

¿Qué relaciones existen entre esas dos sociedades, compuesta de los mismos miembros? ¿Cuáles son los derechos y deberes recíprocos de la Iglesia y el Estado? Esta cuestión es realmente de oportunidad en estos tiempos y de una importancia capital.

Para resolverla, seguiremos las enseñanzas de León XIII en su admirable encíclica Inmortale Dei, sobre la constitución cristiana de los Estados.

Dividiremos este tratado en siete artículos:

1° Distinción entre las dos sociedades: la Iglesia y el Estado.
2° Independencia de la Iglesia de los poderes civiles.
3° Mutua unión entre la Iglesia y el Estado.
4° Subordinación del Estado a la Iglesia.
5° Derechos de la Iglesia.
6° Deberes de la Iglesia y deberes del Estado.
7° Errores modernos.


§1° DISTINCIÓN ENTRE LAS DOS SOCIEDADES

175. P. La Iglesia y el Estado, ¿son dos sociedades distintas?

R. Sí; la Iglesia y el Estado, son dos sociedades perfectamente distintas, pues difieren en su origen, en su constitución y en su fin.

1° EN SU ORIGEN. – Una y otra vienen de Dios, pero la Iglesia está fundada por un acto positivo de la voluntad de Jesucristo, y la sociedad civil ha nacido de las inclinaciones dadas por Dios a la naturaleza humana. La primera tiene su origen en el Autor de la gracia, la segunda, en el Autor de la naturaleza. La una es religiosa y sobrenatural, la otra temporal y puramente natural.

2° EN SU CONSTITUCIÓN. – Dios ha constituido personalmente el poder de la Iglesia, determinando Él mismo su forma, sus límites y la manera de ejercerlo.En la sociedad civil, al contrario, las condiciones y la forma de la soberanía están entregadas a la elección de los individuos.

3° EN SU FIN. – La Iglesia tiene por objeto procurar a los hombres los bienes celestiales y eternos, y el Estado, el de cuidar los intereses terrenales. Es así que el fin particularmente es el que determina la naturaleza de una sociedad. Luego la Iglesia y el Estado son dos sociedades perfectamente distintas.

A estas diferencias esenciales se podrían añadir otras. Así, por ejemplo, la sociedad religiosa es anterior a la sociedad civil. Además, la Iglesia, sociedad religiosa, es católica o universal, que se extiende a todos los tiempos y a todos los lugares y pueblos; las sociedades civiles tienen los límites propios de cada nación.

Los hechos y los monumentos escritos prueban que la distinción entre el poder civil y el poder espiritual era conocida y practicada en la mayoría de las naciones paganas. Siempre y en todas partes se encuentran junto al foro el templo, junto al trono el altar, junto al magistrado el sacerdote, junto al rey el Pontífice. A la religión y al culto preside un sacerdocio distinto de la magistratura civil, y perfectamente libre en sus actos y en sus funciones.

El sacerdote, considerado como el representante visible de la divinidad, era el intérprete de la Justicia eterna. Generalmente se creía que el poder religioso emanaba directamente de los dioses mismos. El poder del sacerdote era grande y respetado entre los griegos, egipcios, romanos y otros pueblos del paganismo, como lo atestiguan los historiadores y filósofos de la antigüedad.

Es verdad que los Césares, para centralizar la autoridad, se apoderaron de la suprema dignidad sacerdotal y añadieron a su título de emperador el de Sumo Pontífice; pero no es menos cierto que esta centralización de los dos poderes fue considerada siempre por los espíritus serios como un abuso y, efectivamente, se convirtió, en manos de los Césares, en un instrumento de despotismo. Al fundar su Iglesia, Jesucristo trazó entre las dos sociedades una línea divisoria, clara y profunda, que distinguirá siempre los dos poderes.

Esta distinción es como el punto fundamental de la civilización cristiana. Es obra de Dios y es digna de Él. Ella establece y mantiene la libertad de la conciencia humana.


176. P. La Iglesia y el Estado, ¿son soberanos en sus respectivos dominios?

R. Sí. “La Iglesia y el Estado tienen su soberanía propia; son, por consiguiente, independientes la una del otro en su esfera especial, con la condición, sin embargo, de no traspasar los límites que les traza su respectivo destino”. – (León XIII)

La soberanía de la Iglesia y del Estado consiste en que cada uno de los dos poderes puede dictar leyes que obliguen a sus respectivos súbditos. Por tanto, los cristianos, sean superiores o súbditos, están sujetos a las leyes de la Iglesia; y, recíprocamente, los sacerdotes, como los simples fieles, deben obedecer a las leyes civiles de su país cuando éstas estén conformes con la ley divina.

La demarcación propia de cada poder se determina por su fin especial. La Iglesia tiene por fin la bienaventuranza eterna del hombre; está, pues, encargada de velar por sus intereses espirituales. El Estado tiene por fin la felicidad temporal; debe, por consiguiente, salvaguardar sus intereses materiales.

Sin embargo, como los intereses materiales están subordinados a los intereses espirituales, el fin del Estado está subordinado al de la Iglesia. Por consiguiente, el Estado no puede hacer nada que sea contrario a las leyes divinas y eclesiásticas: su independencia no es más que relativa.

Martirologio Romano 21 de febrero


BEATO PEPINO DE LANDEN,
Confesor

† hacia el año 646


Atendemos a hacer el bien, no sólo delante de Dios,
sino también delante de los hombres.
(2 Corintios 8, 21)

  • En Escitópolis de Palestina, san Severiano, Obispo y Mártir, que, oponiéndose acérrimamente a los Eutiquianos, fue muerto al filo de la espada.
  • En Sicilia, el triunfo de setenta y nueve santos Mártires, que, imperando Diocleciano, por diversos tormentos, merecieron recibir la corona de su confesión.
  • En Bravante de Bélgica, San Pipino de Landen, Confesor Duque de Bravante.
  • En Adrumeto de África, los santos Mártires Vérulo, Secundino, Siricio, Félix, Sérvulo, Saturnino, Fortunato y otros dieciséis, los cuales, en la persecución de los Vándalos, por la confesión de la fe católica fueron coronados del martirio.
  • En Damasco, san Pedro Mavimeno, el cual, por haber dicho a unos Árabes que le visitaron estando enfermo: «Todo el que no abraza la fe Cristiana católica se condena, como también se condenó vuestro falso profeta Mahoma», fue muerto por ellos.
  • En Metz de Francia, san Félix, Obispo.
  • En Brescia, san Paterio, Obispo.
  • En Londres, Beato Mártir Roberto Southwell, presbítero de la Compañía de Jesus, quién bajo la persecución protestante fue denunciado, encarcelado y torturado en numerosas ocasiones, para finalmente ser colgado en la horca y alcanzar así la palma del martirio,  su cuerpo fue arrastrado y descuartizado.

Y en otras partes, otros muchos santos Mártires y Confesores, y santas Vírgenes.

R. Deo Gratias.




BEATO PEPINO
DE LANDEN,
Confesor

Pepino, duque de Brabante, halló el medio para unir la piedad con las riquezas, la santidad y la humildad con las grandezas del mundo. Supo conciliar el favor del rey sin perder la amistad de Dios. Acercábase a menudo al tribunal de la penitencia, siempre con los pies desnudos y los ojos llenos de lágrimas. Sus principales consejeros fueron dos santos obispos. Gracias a sus consejos, vivió en el mundo sin dejarse seducir por sus falsas máximas ni corromperse con sus malos ejemplos. Murió en el año 646.

lunes, 20 de febrero de 2017

Martirologio Romano 20 de febrero


SAN EUQUERIO,
Obispo y Confesor

† 20 de febrero del año 743


Todos los que quieren vivir virtuosamente según Jesucristo,
han de padecer persecución.
(2 Timoteo 3, 12)


  • En Tiro de Fenicia, la conmemoración de los santos Mártires, cuyo número sólo es conocido de Dios. Todos ellos, imperando Diocleciano, fueron muertos por Veturio, general del Ejército, a poder de multiplicados y sucesivos tormentos: porque primero les desgarraron con azotes todo el cuerpo, después los echaron a varias clases de fieras; pero saliendo, por divina virtud, completamente ilesos, finalmente, en el bárbaro suplicio del fuego y del cuchillo consumaron el martirio. Animaban a la victoria a esta gloriosa multitud los Obispos Tiranión, Silvano, Peleo y Nilo, y el Presbítero Zenobio, los cuales, con feliz combate, en compañía de los demás, alcanzaron la palma del martirio.
  • En Constantinopla, san Eleuterio, Obispo y Mártir.
  • En Persia, el triunfo de san Sadot, Obispo, y otros ciento veintiocho; los cuales, en tiempo de Sapor, Rey de Persia, negándose a adorar al Sol, se granjearon, con muerte cruel, ilustres coronas.
  • En Chipre, los santos Mártires Potamio y Nemesio.
  • En Catania de Sicilia, san León, Obispo, que resplandeció en virtudes y milagros.
  • En el mismo día, san Euquerio, Obispo de Orleáns, que, tanto más resplandeció por sus milagros cuanto con más calumnias le acusaban sus émulos.
  • En Tournay de las Galias, san Eleuterio, Obispo y Confesor.

Y en otras partes, otros muchos santos Mártires y Confesores, y santas Vírgenes.

R. Deo Gratias.


SAN EUQUERIO,
Obispo y Confesor

San Euquerio es movido por la gracia y abandona el mundo; pero es sacado de su retiro y es nombrado obispo de Orleáns. Demasiado amaba la gloria de Dios, como para que pudiera vivir en paz con el mundo, que es el enemigo de Jesucristo. Por su justicia fue pronto perseguido y desterrado a Colonia, más tarde a Lieja. Obtuvo el permiso de retirarse al monasterio de San Trond, donde murió en el año 743. Obró gran número de milagros sobre su tumba.

domingo, 19 de febrero de 2017

R. P. BASILIO MÉRAMO: SERMÓN DOMINICA DE SEXAGÉSIMA-19-FEBRERO-2017




(Descargue el audio aquí )




Fuente: Radio Cristiandad




R.P. Leonardo Castellani: La Parábola del Sembrador





Como se juntase una gran multitud, y además los que venían a Él de todas las ciudades, dijo en parábola: “El sembrador salió a sembrar su simiente. Y al sembrar, una semilla cayó a lo largo del camino; y fué pisada y la comieron las aves del cielo. Otra cayó en la piedra y, nacida, se secó por no tener humedad. Otra cayó en medio de abrojos, y los abrojos, que nacieron juntamente con ella, la sofocaron. Y otra cayó en buena tierra, y brotando dio fruto centuplicado”. Diciendo esto, clamó: “¡Quién tiene oídos para oír oiga!” Sus discípulos le preguntaron lo que significaba esta parábola. Les dijo: “A vosotros ha sido dado conocer los misterios del reino de Dios; en cuanto a los demás ( se les habla ) por parábolas, para que «mirando, no vean; y oyendo, no entiendan». La parábola es ésta: «La simiente es la palabra de Dios. Los de junto al camino, son los que han oído; mas luego viene el diablo, y saca afuera del corazón la palabra para que no crean y se salven. Los de sobre la piedra, son aquellos que al oír la palabra la reciben con gozo, pero carecen de raíz: creen por un tiempo, y a la hora de la prueba, apostatan. Lo caído entre los abrojos, son los que oyen, mas siguiendo su camino son sofocados por los afanes de la riqueza y los placeres de la vida, y no llegan a madurar. Y lo caído en la buena tierra, son aquellos que oyen con el corazón recto y bien dispuesto y guardan consigo la palabra y dan fruto en la perseverancia».”
Lucas VIII, 4-15



"Domingueras Prédicas I"
R.P. Leonardo Castellani

Dominica de Sexagésima
La Parábola del Sembrador


Esta es la segunda de las Parábolas que Jesucristo interpretó personalmente a los Apóstoles; quiero decir, de las que tenemos interpretadas en el Evangelio; aunque la otra, la del Trigo y la Cizaña, en San Mateo está después de ésta. Estas son las dos parábolas "centrales" entre las 120 que tenemos; no digo "las más importantes" porque alguno puede estimar que es más importante la del Rico Epulón y el pobre Lázaro, donde se afirma la existencia del Infierno, o bien la del Hijo Pródigo, donde se pondera la inmensa piedad y generosidad de Dios hacia el pecador; o bien, la del Buen Pastor. Pero estas dos son "centrales", son las que tienen el tema más general y constituyen una especie de MARCO de todas las otras. La una trata de la economía general de la salvación; estotra de la economía de la salvación de cada alma particular.

En la parábola del Trigo y la Cizaña (o el Luello) Jesucristo afirmó que hay semilla buena y semilla mala, que la buena procede de Dios y la mala del Diablo, y que ambas permanecerán entremezcladas hasta el fin del mundo. Nosotros hablamos de "buenos" y de "malos" y Jesucristo también habló así; pero no nos engañemos, el bien y el mal están en todos los hombres, hay trigo y hay luello en caduno de nosotros, la cuestión es cuál de las dos cosas predomina, o mejor dicho, domina en caduno; lo cual depende de la Personalidad, la cual a su vez depende de la libre elección de caduno. Todas las cosas del mundo dependen de la Personalidad del hombre; ya hemos hablado otra vez de los que confían en sistemas políticos o económicos o filosóficos para quitar todos los males deste mundo; éstos se parecen a ese turco de Entre Ríos que quería detener la inundación de Concordia con un alambrado de alambretejido. Las consecuencias del Pecado Original y de los demás pecados se filtran a través de todos los sistemas por buenos que sean: se necesita una cantidad de hombres buenos para hacer funcionar bien cualquier sistema, Monarquía, Aristocracia o República, por ejemplo. No niego que haya algunos sistemas mejores que otros; ni que haya por desgracia sistemas simplemente malos, basados en errores o vicios; niego simplemente que esos alambrados sirvan independientemente de la Personalidad del hombre; de la cual ellos proceden en definitiva.

Hay en el fondo más secreto del hombre un punto del cual proceden sus decisiones, y sobre todo la decisión primaria y capital de si él va a votar por Dios o no va a estar con Dios. Ese punto es tan recóndito que no lo pueden conocer ni menos forzar ni los ángeles ni los demonios; sino solamente Dios, el cual no lo quiere forzar. Dese punto procede la orientación de toda nuestra conducta, y eso llamamos Personalidad.

Esta parábola trata déso; de cómo se ha la Personalidad del hombre respecto a la Palabra de Dios, o sea, las verdades religiosas. Jesucristo dividió a los hombres en tres clases en quienes la Semilla no fructifica y tres clases en quienes sí fructifica. En quienes sí fructifica, dice simplemente que fructifica el 30, el 60 o el 100 por uno; a éstos podríamos llamar los Incipientes o Comenzantes, los Píos, y los Perfectos. En el suelo pobre de Palestina, los labradores se contentan hasta con recoger 12 granos por uno; pero hay retales privilegiados de tierra gorda que rinden hasta 300 y aun 400 granos por uno. Se ve que Jesucristo tomó el término medio, de 30 a 100 granos por uno.

Aquellos en quienes NO fructifica están más caracterizados: es la semilla que cae en la calle, la que cae en el piedra! y la que cae entre malezas; que podríamos llamar los Frívolos, los Flojos y los Furiosos.

"Una parte de la semilla cayó en el camino; y vinieron las aves del aire (los voraces gorriones de Palestina) y la hicieron desaparecer al momento". Las aves del aire son los diablos. Hay una disposición del alma (o una enfermedad, sería mejor dicho) que llamamos con la palabra francesa "frivolidad"; y en español les decimos hombres casquivanos, volubles, volanderos, volátiles, veletas, volvoretas, tornátiles, tornadizos, errátiles, voltarios, veleidosos, atolondrados, ligeros de cascos, que tienen la cabeza a pájaros (y esta expresión española viene del Evangelio) o tienen por cabeza una olla de grillos. En criollo decimos tilingo, macanero, ligerón, vago, vagoneta o barcino. De sobra conocen ustedes el tipo. En éstos la religión no hace mella, no viven en el plano de lo serio, sino en un plano de impresiones fugaces, palabrería y macaneo, comparable al plano de la vida del animal. De aquí sale la gran turbamulta de la indiferencia religiosa, de que hemos hablado otrora. Nuestra civilización produce en gran cantidad esta clase de hombre: cuya alma es semejante a una calle pública.

"Otra parte de la semilla cayó en el piedral; donde brotó rápido por el calor de la resolana; pero por lo mismo se agostó también rápido": se quemó. Cristo dice que éstos son los que reciben la Palabra incluso con entusiasmo; pero no echa raíces en ellos, porque permanece en el plano del sentimentalismo, o de la imaginación o de la rutina; y cuando viene el sufrimiento abandonan; a causa de los afanes deste mundo, o del amor al dinero, o de cualquier concupiscencia, dice Jesucristo. Aquí pertenecen los cristianos que no practican, como se dice, a causa de que están enredados en algún pecado o vicio que no quieren repudiar; contando entre los vicios también el orgullo y la pereza, que son pecados capitales. También hay otros que practican una parte de la religión por la misma razón -o sea que han suprimido uno o dos mandamientos de la Ley de Dios. Estos NO DAN fruto, dice Cristo. Pero si practican un poco, ¿no darán también fruto un poco? Nada. Los que no están en gracia de Dios no producen nada para la vida eterna. Aunque hagan algunas obras buenas, no les sirven para la vida eterna: puede que les sirvan para que Dios los ayude a salir del pecado. Después de los Frívolos, estos son los Flojos: no se sabe cuál de los dos es peor.

Además destos grupos, hay gente que derechamente odia la Religión. La conocen, y aun la llevan dentro de sí, porque no se odia lo que no existe. Estos pueden llamarse los Furiosos; y pueden ser comparados al trigo que cayó entre malezas o espinas y allí está alimentando las malezas o empujándolas. Hay allí dos cosas contrarias juntas que producen una mezcla explosiva o una lucha continua: aquí pertenece el fenómeno también común hoy día de la Desesperación, que no es indiferencia o falta de fe, sino lucha y congoja. Los apóstatas o renegados de la fe generalmente aborrecen la Religión y la persiguen si pueden: a éstos el filósofo Kirkegord los llama simplemente" demoníacos": no se quedan quietos en su irreligión dejando que los demás la tengan si quieren, sino que persiguen la Religión en los otros; y todas las manifestaciones externas de la Religión les dan fastidio y grima. En éstos la semilla creció entre espinas.

Estos tres estados dependen de la Personalidad, o sea del libre albedrío y de la Elección Primaria. Todos los hombres tienen libertad en el fondo de sí mismos, algún grado de libertad, menos los locos y los idiotas; y aun éstos, quién sabe.

Estos días he leído (o releído) una comedia de Bernard Shaw, "La Profesión de la Señora Warren", acerca de la prostitución, que es una disculpa de la prostitución (o por lo menos, de las prostitutas) echándole la culpa a la sociedad, o sea, al sistema capitalista; y Bernard Shaw exige que se reforme la sociedad conforme al sistema socialista, y entonces la prostitución desaparecerá sola. Pero siempre en el mundo ha habido prostitución, con todos los sistemas políticos que se han probado y reprobado: y posiblemente con el sistema socialista habría más o habría otra cosa peor. La prostitución, como todos los desórdenes morales, depende de la Personalidad humana ante todo y antes que de los sistemas políticos; no digo que el Capitalismo explotador no tenga su parte de culpa.

Pero son los hombres viciosos los que prostituyen a las mujeres y las mujeres viciosas las que se dejan prostituir en todos los regímenes del mundo. ¡Que Dios tenga piedad de las que ceden a causa de una presión excesiva: que no son todas ni mucho menos! Yo también deseo una sociedad más sana que ésta, y lo deseo más que Bernard Shaw; pero sé que para conseguirla hay que combatir todos los desórdenes y no solamente el desorden del dinero; todos los desórdenes y principalmente el desorden mayor que hay, que es el odio a la Religión; desorden que Bernard Shaw cultivó y con lo cual ganó muchísimo dinero; del cual estoy casi seguro no dio jamás un solo centavo para ayudar a alguna pobre muchacha explotada por el Capitalismo ... ¡Nones! El predicaba con su gran ingenio, que es innegable, que hay que reformar la sociedad; y predicando eso ganaba dinero; y predicando eso y ganando dinero volvía peor a la sociedad, probablemente. El cristiano procede de contrario modo.






Martirologio Romano 19 de febrero


SAN GABINO,
Mártir

† martirizado hacia el año 295


No me avergüenzo del Evangelio.
(Romanos 1, 16)


  • En Roma, el triunfo de san Gabino, Presbítero y Mártir, que fue hermano del Papa san Cayo, el cual, aherrojado largo tiempo en la cárcel por Diocleciano, con una preciosa muerte se granjeó los gozos celestiales.
  • En África, los santos Mártires Publio, Julián, Marcelo y otros.
  • En Palestina, la conmemoración de los santos Monjes y otros Mártires que, en odio a la fe cristiana, fueron cruelísimamente muertos por los Sarracenos que acaudillaba Almondir.
  • En Nápoles de Campania, san Quod-vult-Deus, Obispo de Cartago, el cual, junto con su Clero, puesto por el Rey Arriano Genserico en unas naves rotas, sin remos ni velas, llegó, contra toda esperanza, a Nápoles, y, allí desterrado, murió Confesor.
  • En Jerusalén, san Zambdas, Obispo.
  • En Soles de Chipre, san Auxibio, Obispo.
  • En Benevento, san Barbato, Obispo, que, célebre en santidad, convirtió a los Longobardos y a su Caudillo a la fe de Cristo.
  • En Milán, san Mansueto, Obispo y Confesor.

Y en otras partes, otros muchos santos Mártires y Confesores, y santas Vírgenes.

R. Deo Gratias.


SAN GABINO,
Mártir

San Gabino, después de la muerte de su esposa, fue ordenado sacerdote. Fue de gran ayuda para el gobierno de la Iglesia, al lado de San Cayo, su hermano, que Sucedió al Papa Eutiquio. Recorría los bosques, penetraba en las cavernas, donde la persecución obligaba a refugiarse a los cristianos; con frecuencia pasaba las noches en el hueco de las rocas y, para fortificar a esos generosos atletas, allí ofrecía el Sacrificio divino. Su celo le mereció la palma del martirio.

sábado, 18 de febrero de 2017

INVITACIÓN- RAMILLETE 2° ANIVERSARIO DEL FALLECIMIENTO DE FABIAN VAZQUEZ





Fuente: Radio Cristiandad





Martirologio Romano 18 de febrero


SAN SIMEÓN,
Obispo y Mártir

† crucificado hacia el año 106


La cruz de Jesucristo es la puerta del paraíso.
(San Juan Crisóstomo)


  • En Jerusalén, el triunfo de san Simeón, Obispo y Mártir, de quien es tradición fue hijo de Cleofás, y pariente del Salvador, según la carne. Ordenado Obispo de Jerusalén después de Santiago, el llamado hermano del Señor, y sufridos, en la persecución de Trajano, muchos tormentos, consumó el martirio, admirándose todos los presentes, y hasta el mismo Juez, de ver un anciano de ciento veinte años sufrir con tanta fortaleza y constancia el suplicio de la cruz.
  • En Ostia del Tíber, los santos Mártires Máximo y Claudio, hermanos, y Prepedigna, mujer de Claudio, con dos hijos,Alejandro y Cucia, todos de muy esclarecido linaje; los cuales, por orden de Diocleciano, fueron presos y desterrados, y, por fin, quemados en la hoguera, ofrecieron a Dios, en suave olor, el sacrificio del martirio. Sus reliquias, arrojadas al río y buscadas con suma diligencia por los Cristianos, recibieron sepultura junto a la misma ciudad.
  • En África, los santos Mártires Lucio, Silvano, Rútulo, Clásico, Secundino, Frúctulo y Máximo.
  • En Constantinopla, san Flaviano, Obispo, que, por defender la fe católica en Éfeso, fue herido a puñadas y coces por la facción del impío Dióscoro, y, arrojado al destierro, a los tres días terminó allí mismo la vida.
  • En Toledo de España, san Eladio, Obispo y Confesor, a quien san Ildefonso, Obispo Toledano, celebra con muchas alabanzas.


Y en otras partes, otros muchos santos Mártires y Confesores, y santas Vírgenes.

R. Deo Gratias.




SAN SIMEÓN,
Obispo y Mártir

Este santo, que era pariente de Jesucristo según la carne, y que tuvo el honor de morir en una cruz como Él, nos enseña que las cruces son favores conque Jesús honra a los que ama. Sucedió el santo a Santiago como obispo de Jerusalén, y después de haber dado admirables pruebas de su celo por la salvación de las almas, rubricó su paciencia padeciendo el suplicio de la cruz.

viernes, 17 de febrero de 2017

Martirologio Romano 17 de febrero


SAN SILVINO,
Obispo y Confesor

n. hacia el año 650 en Toulouse, Francia;
† hacia el año 717 en Auchy-les-Moines, Francia


¿De qué le sirve al hombre ganar todo el mundo,
si es a costa suya, y perdiéndose a sí mismo?
(Lucas 9, 25)


  • En Florencia, san Alejo de Falconeri, Confesor, uno de los siete Fundadores de la Orden de Siervos de la bienaventurada Virgen María; el cual, siendo de edad de ciento diez años, regalado con la presencia de Jesucristo y de los Ángeles, descansó con santo fin. Su fiesta, con la de sus Compañeros, se celebra el 12 de este mes.
  • En Roma, el martirio de san Faustino, a quien siguieron a la corona otros cuarenta y cuatro.
  • En Persia, el triunfo de san Policromo, Obispo de Babilonia; el cual, en la persecución de Decio, herido en la cara con piedras, extendidas las manos y levantados los ojos al cielo, entregó su espíritu.
  • En Concordia, en los confines de Venecia, los santos Mártires Donato, Secundiano y Rómulo, con otros ochenta y seis compañeros de la misma corona.
  • En Cesarea de Palestina, san Teodulo, anciano; el cual, siendo de la familia del Presidente Firmiliano, movido con el ejemplo de los Mártires, confesó constantemente a Cristo, y, clavado en una cruz, mereció, con tan distinguido triunfo, la palma del martirio.
  • En el mismo lugar, san Julián de Capadocia, que, por besar los cuerpos de los dichos Mártires, acusado de Cristiano y conducido al Presidente, fue, por orden de éste, quemado a fuego lento.
  • En la aldea de Therouanne, en Francia, san Silvino, Obispo de Tolosa.
  • En el monasterio de Clonenagh, en Irlanda, san Fintano, Presbítero y Abad.
Y en otras partes, otros muchos santos Mártires y Confesores, y santas Vírgenes.
R. Deo Gratias.



SAN SILVINO,
Obispo y Confesor

San Silvino, apóstol de Flandes, había trabajado en su propia santificación antes de trabajar en la de los demás. Sólo de hierbas se alimentaba y de raíces; se acostaba en la tierra desnuda y ataba sus miembros con una cadena de hierro. He aquí las armas de que se sirvió para atacar al demonio en un país en el que era adorado. ¿Podemos asombrarnos de que, predicando así con sus ejemplos más aun que con sus palabras, haya ganado tantas almas para Jesucristo?

MEDITACIÓN
SOBRE LA SALVACIÓN

I. Las palabras del santo Evangelio, que hemos citado al comienzo, bastan por sí solas, según San Francisco Javier, para hacer que mejore su vida el alma que las medite. Piensa, pues, en ello: es preciso que te salves, he aquí tu única preocupación; para ello estás en este mundo, y no para adquirir riquezas, honores, o procurarte los gozos de la vida. Sin embargo, no pensamos en eso y, día y noche, pensamos en amontonar bienes perecederos.

II. Es menester trabajar en nuestra salvación de manera seria y eficaz. ¿Qué haces para esto? ¡Desdichado! sacrificas tu salud para adquirir ciencia, honores, riquezas, y apenas si piensas en santificarte! Dime, por favor: ¿para qué servirán, en la hora de la muerte, esas riquezas, esa alta reputación, esa ciencia? Has perdido todo si pierdes tu alma. Allí donde se pierde el alma, no hay ganancia posible (San Cipriano).

III. Es menester que sin tardar trabajes en tu salvación, pues el que difiere su conversión para el día de mañana corre gran riesgo de perderse. Distribuye tu tiempo de modo que el mundo no absorba toda tu vida. Comienza desde ahora a determinar lo que debes dar a Dios, llora el tiempo que sacrificaste a tus placeres, prepárate a dar cuenta de él. Demos a Dios algunos instantes de nuestra vida, no sea que la vanidad y las inquietudes miserables la consuman enteramente (San Pedro Crisólogo).

El cuidado de nuestra salvación.
Orad por los que tienen cura de almas.


ORACIÓN
Haced, oh Dios omnipotente, que la piadosa solemnidad de San Silvino, vuestro confesor y pontífice, aumente en nosotros el espíritu de devoción y el deseo de la salvación.
Por J. C. N. S.






Fuentes: Martirologio Romano (1956), Santoral de Juan Esteban Grosez, S.J., Tomo I; Patron Saints Index.





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