domingo, 12 de febrero de 2017

R.P. Leonardo Castellani: La Parábola de los Obreros de la Viña





En aquel tiempo. Dijo Jesús a sus discípulos la siguiente parábola: “El reino de los cielos es semejante a un padre de familia, que salió muy de mañana a contratar obreros para su viña. Habiendo convenido con los obreros en un denario por día, los envió a su viña. Salió luego hacia la hora tercera, vio a otros que estaban de pie, en la plaza, sin hacer nada. Y les dijo: “Id vosotros también a mi viña, y os daré lo que sea justo”. Y ellos fueron. Saliendo otra vez a la sexta y a la novena hora, hizo lo mismo. Saliendo todavía a eso de la hora undécima, encontró otros que estaban allí, y les dijo: “¿Por qué estáis allí todo el día sin hacer nada?” Dijéronle: “Porque “nadie nos ha contratado”. Les dijo: “Id vosotros también a la viña”. Llegada la tarde, el dueño de la viña dijo a su mayordomo: “Llama a los obreros, y págales el jornal, comenzando por los últimos, hasta los primeros”. Vinieron, pues, los de la hora undécima, y recibieron cada uno un denario. Cuando llegaron los primeros, pensaron que recibirían más, pero ellos también recibieron cada uno un denario. Y al tomarlo, murmuraban contra el dueño de casa, y decían: “Estos últimos no han trabajado más que una hora, y los tratas como a nosotros, que hemos soportado el peso del día y el calor”. Pero él respondió a uno de ellos: “Amigo, yo no te hago injuria. ¿No conviniste conmigo en un denario? Toma, pues, lo que te toca, y vete. Mas yo quiero dar a este último tanto como a ti. ¿No me es permitido, con lo que es mío, hacer lo que me place? ¿O has de ser tú envidioso, porque yo soy bueno?”. Así los últimos serán primeros, y los primeros, últimos”.
Mateo XX, 1-16



"Domingueras Prédicas II"
R.P. Leonardo Castellani


Dominica de Septuagésima 
La Parábola de los obreros de la Viña (1965)

Ésta es una de las dos Parábolas difíciles de Cristo!; que ha hecho verter mucha tinta y a mí ha hecho leer muchos libros. Enteramente clara no está en ningún libro por mí leído. El que más se aproxima es el inglés Jones.

Es una anécdota paradoja!. Primero, un patrón sale a buscar peones cuatro veces; la última vez, una hora antes de ponerse el sol, "hora undécima". Segundo, a la hora doce, les paga a todos por igual, "un denario"; y empezando por los últimos obreros. Tercero, reprende agriamente a uno de los primeros, que se queja -con razón aparentemente.

Hay seis o siete exégesis desta narración excéntrica de Cristo, a cual más imposible. La peor de todas es la de Maldonado (Juan de): dice Dios les pagó igualmente porque los últimos trabajaron igual o más que los primeros, los cuales fueron gandules y negligentes. Es lo contrario de lo que indica la Parábola: en ese caso el patrón debía haber respondido al quejoso simplemente: "Porque Uds. han sido negligentes", y sanseacabó. Hizo en cambio un discurso bastante raro, justificándose con razones (digamos) dictatoriales. (Les pongo un ejemplo. No les voy a poner los seis. El mismo Santo Tomás, que suele ser tan claro, es confuso aquí.)

La clave está en ese discurso raro del Patrón-Dios: una vez encontrada, la Parábola es clara. La clave es ésta:

I - Dios no hace injusticia a nadie; pero mucha gente piensa o dice o les pasa por el magín que Dios HACE injusticias.

II - Dios es absolutamente dueño y señor en el reparto de sus dones: eso nos choca a veces a nosotros:


Dime, Padre Común, pues eres justo,
¿por qué ha de permitir tu Providencia
que gima con cadenas la inocencia
mientras triunfa el opresor injusto?


III - Dios reparte igualmente los bienes desta vida: "hace salir el sol sobre los buenos y los malos. " (2) Como si fuera con cierta indiferencia, y a lo "poco importa".

Ése es el tema principal de la Parábola contenido en las palabras del Patrón. Existen "temas secundarios", como en una sinfonía. Por ejemplo, los dos "proverbios" que Jesús cita al final: "Muchos son los llamados y pocos los escogidos." "Los últimos serán los primeros y los primeros los últimos," Esto no quiere decir que "la mayor parte de los hombres se condenan", porque a eso Cristo se negó a responder en otra ocasión (3): NO LO SABEMOS; probablemente, no. Quiere decir que Dios llama a todos los hombres a una vocación determinada en alguna etapa de su vida, tarde o temprano; y muchísimos humanos no responden a esa llamada.

"Los primeros serán los últimos" significa lo que Dios dice por el profeta Isaías:


"No son mis pensamientos vuestros pensamientos,
ni vuestros caminos son mis caminos. " (4)


O sea, que los que a nosotros nos parecen los primeros (tal vez porque tienen muchos bienes temporales), a los ojos de Dios pueden ser los últimos -o lo son ordinariamente.

Es decir, Cristo en esta Parábola justifica los caminos de Dios: "Mis caminos son la verdad; ellos son justos y veraces, justos y misericordes" -dicen los profetas mil veces. Y si lo hace en forma humorística o paradoja! es porque a nosotros nos parece lo contrario. "Dios es justo -decía mi abuela-, pero ¿quién lo entiende?, dígame un poco."

Dios distribuye medio al rumbo los bienes desta vida, negligentemente. Hay una reflexión sobre esto, que Uds. ya saben, que no sé deónde la saqué, quizá de San Agustín, pero es tan buena que merecería ser ... ¡mía! La reflexión es ésta: Dios pudo haberse respecto a los bienes terrenos de tres maneras: primero, dar siempre bienes a los buenos y males a los malos; segundo, al revés, males a los buenos y bienes a los malos; tercero, más o menos igual o indiferentemente a todos. Ésta última es la mejor manera, o mejor dicho, la única.

I - Si Dios diese siempre bienes a los buenos y males a los malos, no podría haber malos, ni tampoco en rigor buenos; pues los buenos serían simples egoístas y servirían a Dios por propio provecho, es decir, se servirían a sí mismos. Si todo ladrón supiese que al ir a robar se le secaba la mano, y todo devoto supiese que apenas él comprase un billete de lotería ... No, no es posible.

Il - Si la Providencia repartiese los bienes y males al revés, a contrapelo, como dijo el poeta que antes cité y dijo otro poeta:


Un santo se sacó la lotería,
y a Dios le daba gracias noche y día,
pero un ladrón peor que el lscariote
le robó con ayuda de un garrote.
Dios premia al bueno; pero viene el malo
le quita el premio y le propina un palo,


entonces al revés, la virtud sería imposible, insoportable. No digo que en algunas naciones o algunas ocasiones, eso no pase: que la virtud se vuelve un "seauteentimoorouménee", como dijo otro poeta, un "castigo de sí misma". Pero entonces, esas naciones se van al demonio.

3°. Lo tercero era lo más sabio: los bienes terrenos son poco o nada mirando a la eternidad, y Dios mira a la eternidad. A nosotros nos parece que los bienes desta vida no son poco o nada, y esto es un hecho. Además nos parece que Dios no tiene mucha Providencia. El P. Isla escribió ... -otro poeta, hoy me ha dado por los poetas- hablando de la batalla de Aljubarrota:


Vinieron los sarracenos
y nos molieron a palos,
pues Dios protege a los malos
cuando son más que los buenos.


Puede ser, algunas veces. Pero Cristo nos avisó que los buenos deben tratar de ser tantos como los malos; y si son menos, hacerse cada uno dos o. tres hombres por el coraje. Eso está en la Parábola del Rey que va a la guerra contra otro Rey (5). Y así vemos que a veces Dios protegió a los ejércitos chicos, si son inteligentes, contra los grandes; como pasó en el "Febo asoma, - Ya sus rayos - Iluminan el histórico convento ... " Y protegió a los griegos contra los persas, que eran muchos más; a los romanos contra los cartagineses; a los 1.000 jinetes de Simón de Monfort contra los 100.000 infantes del Rey Pedro I de Aragón en la batalla de Muret; y así en otros casos.

Y esto nos lleva a la primera estrofa del primer poeta: EXISTE una ayuda de Dios para los buenos, y no solamente "en la otra vida", como pone allí el poeta. Pero ... con tal que no sean zonzos.

Ciego, ¿es la tierra el centro de las almas?

Muchas veces nos parecerá que en este cochino mundo, el bueno está frito; y que hay que agarrar el camino de ganar plata, honradamente si se puede; y si no se puede honradamente, hay que ganar plata -como dicen le dijo el judío a su hijo; pero este judío fue calumniado. Fue un porteño.

Así que no hagan caso: es falso. Haciendo un balance total (aproximado) de bienes y males, y buenos y malos, resulta que aun para esta vida conviene ser bueno: "Si los pícaros supiesen las ventajas que hay en ser hombres de bien, serían hombres de bien por picardía." Quería contarles como ejemplo la vida de algún malvado que le fue espléndido toda la vida -o casi toda; y después acabó pésimo. Pero Uds. conocerán más de dos casos. Les iba a contar la vida de Isabel I de Inglaterra, la "Reina Virgen", que le dijeron los protestantes; o la "Jezabel del Norte", que le dijeron los españoles (6). Pero ¿para qué? Uds. han leído la historia del "Loco Prieto" (7). Un amigo mío, el andaluz Manuel Hernández, me decía: "Todos los políticos acaban mal." No es verdad. Píamente pensando podemos decir que "casi todos".

He hecho esta homilía un poco humorística y de puro sentido común porque la Parábola de Cristo es humorística y de puro sentido común.



Notas

1. La otra parábola "difícil" es la del Capataz Camandulero (Lucas 16, 1-8). Castellani la expone en la homilía del Domingo Octavo después de Pentecostés.
2. Mateo 5, 45.
3. Lucas 13: 23-24.
4. 55, 8.
5. I.ucas 14, 31-32.
6. Ver la Homilía del Domingo Primero de Cuaresma, nota a pie de página.
7. Un pistolero de aquella época.





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